SOBREVIVIENDO EN EL LIMBO...Haiti

En los alrededores del Hospital General de Puerto Príncipe viven y conviven muchas personas enfermas y con problemas psiquiátricos. La inestabilidad política y económica junto al trágico terremoto han dejado a la sociedad  tramautizada y con pocos medios para levantar la cabeza por si mismos lo que los ha hecho completamente dependientes de las ayudas internacionales.

En los alrededores del Hospital General de Puerto Príncipe viven y conviven muchas personas enfermas y con problemas psiquiátricos. La inestabilidad política y económica junto al trágico terremoto han dejado a la sociedad tramautizada y con pocos medios para levantar la cabeza por si mismos lo que los ha hecho completamente dependientes de las ayudas internacionales.

Comienzo de la misa diaria. A partir las 4 de la mañana los cantos y rezos se escuchan por todo el campamento de desplazados de la asociación evangélica AFCA. Unas 3000 personas desplazadas  conviven en este espacio, en su mayoría evangélicos como la mayoría de la población haitiana.
Schneider Chery (21) junto a su cuñada y una amiga común. Schneider y su esposa viven en esta tienda de campaña en el campamento Village AFCA desde el día del terremoto. En esos días su esposa tuvo un bebé y se mudó momentáneamente con su familia en un lugar con mejor espacio e higiene.
Josette se lava un poco mientras Schneider orina en un espacio al lado de la tienda del campamento AFCA donde viven desde el día del terremoto. A pesar de ser uno campamento medianamente organizado las carencias sanitarias son graves.
Odille Baltazhar se prepara para salir en la mañana de la pequeña tienda que comparte junto a otras dos personas. Para muchos Haitianos el tiempo ha pasado pero el día a día no ha vuelto a la normalidad. Las pertenencias de las tres personas se mezcla junto con su intimidad en una tienda de 2 x 2 metros.
Vista de una parte del campamento "Village AFCA" y parte de la ciudad de Puerto Príncipe al fondo. En este campamento conviven unas 3000 personas bastante hacinadas y en condiciones sanitarias muy delicadas, pero su funcionamiento se encuentra por encima de otros campamentos ya que poseía antes del terremoto su propio pre-escolar, su escuela y liceo y su propia iglesia lo que hace que gran parte de los habitantes se conozcan y están mås unidos.
Jean-Batiste estudia inglés en una platabanda en construcción del campamento. A falta de bibliotecas o lugares apropiados a lo largo de toda la ciudad se pueden ver jóvenes estudiando en todo tipo de espacios.
Un pequeño gimnasio improvisado en la parte trasera de la casa permite mantener las condiciones de este deportista al cual le gustaría dedicarse al físico-culturismo, pero dice que con la carencia de proteínas en su dieta nunca lo logrará, pero que aún así come lo necesario para ejercitarse y mantenerse en buena salud.
El señor Berlin junto a su pequeño hijo Berni y su ayudante en el espacio donde repara televisores y otros electrodomésticos en el campamento AFCA. Berlin perdió su casa durante el terremoto y además perdió su antiguo taller junto con todas sus herramientas y equipos de trabajo, sin embargo eso no le ha parado en su afán de garantizarle la educación y una mejor vida a su hijo por lo que trabaja de lunes a lunes unas 10 a 12 horas diarias.
Diferentes ONG's, entes gubernamentales e individuos de todo el mundo han ayudado con materiales, fondos y trabajo directo a la reconstrucción de Haití, sin embargo muchos fondos se han perdido entre la corrupción y la gran cantidad de instituciones diferentes trabajando al mismo tiempo pero sin coordinación integral.
En la iglesia "Dios de la Verdad" durante la misa del sábado. La población Haitiana está compuesta de una gran amalgama religiosa de Evangélicos, Animistas, Pentecostales, Católicos, Espiritistas y muchas otras derivaciones cuyos cultos muchas veces se entremezclan dando celebraciones donde se adora, casi hasta entrar en trance, a Jesús al ritmo de música, danzas y cantos africanos.
Las madres y los adultos en general acuden a la iglesia buscando para los suyos, el alivio, la ayuda y la protección de un pastor al cual ven en contacto directo con Dios y que puede calmar el sufrimiento solo con sus manos, sus aceites "sagrados" y su bendición.
Las inmensas pruebas a las que ha sido sometida la población Haitiana tanto física como psicológica y esperitualmente han dado como resultado que los cultos se intensifiquen, que la adoración crezca y que todo lo que sucede a su alrededor sea visto como una decisión divina irrevocable.
El pastor Ellisoit recibe las donaciones en su púlpito. Las limonas, casi obligatorias, son dadas por todos los vistantes hasta tres veces por servicio con la idea de obtener el favor divino. Las ayudantes del pastor reparten sobres donde se deposita una parte del dinero, luego recogen otra mano a mano y por último las personas hacen cola para entregarlas en el espacio destinado únicamente al pastor para su sermón.
Cortejo musical tradicional que acompaña la corroza fúnebre con tonadas y cantos religiosos.
Chris (25) junto con su hija Christelle (1) frente a las ruinas de la Catedral de Notre Dame de l'Assomption. Chris cuenta que su hija nació el día del terremoto en la mañana y que por la tarde su compañera (madre de la niña) murió sepultada en esa misma catedral.
Vista de las ruinas de la Catedral Notre Dame de l'Assomption. Antiguamente uno de los lugares de referencia de la arquitectura y la historia de Haití es hoy tristemente simbólica del estado en que se encuentran la ciudad y sus habitantes.
Chris alza sus manos orando por la ayuda divina. Padre de dos niños, Christopher (4) y Christelle (1) pasa sus días cerca de la Catedral sobreviviendo de la limosna. Cuenta que para él es mejor esperar que Dios le envíe algo  de ayuda através de personas generosas a trabajar  lavando carros como hacía antes del terremoto, sin garantías de ganar lo suficiente para sobrevivir.
Una señora vuelve de la compra en el mercado de Delmas pasando delante de la inacabable propaganda política de unas elecciones con mås de 20 candidatos y cuyos resultados, continuamente contestados, dieron finalmente a Michel Martelly como ganador.
La multitud se reúne para intentar ver de cerca el regreso del ex-dictador Jean Claude Duvalier "Baby Doc". Duvalier hijo sucedió a su padre en el poder a partir de 1971 hasta 1986. Mantuvo un gobierno sagriento y represivo al que se acusa de crímenes contra la humanidad. En 1986 fue derrocado por un golpe de estado y se exilió en Francia de donde volvió sin previo aviso luego de 25 años lejos de Haiti.
Protestas frente a la Embajada de USA por el regreso de Jean Bertrand Aristide. Los partidarios de Aristide piden que Estados Unidos y la Unión Europea faciliten el regreso del ex presidente derrocado por golpe de estado en 2004 luego de 3 años en un segundo mandato. Las últimas décadas han sido una constante sucesión de dictaduras, golpes de estado, juntas provisionales y elecciones poco transparentes. La inestabilidad política, la corrupción y el servilismo han sido la constante de casi todos los mandatos.
Manifestantes Pro Aristide gritan slogans y entonan cantos llamando al regreso del Ex-Presidente derrocado por un golpe de estado en 2004.
A la salida del Palacio de Justicia reina la confusión. Jean Claude Duvalier viene de ser liberado y se piensa que finalmente explicará las razones de su retorno en Haití luego de 25 años de exilio. Los seguidores del Ex-dicatador junto a los medios, muchos curiosos, representantes de la ONU y de las fuerzas de la Minustah corren en todas las direcciones con la idea de seguir al Ex-dictador.
En los alrededores del Hospital General de Puerto Príncipe viven y conviven muchas personas enfermas y con problemas psiquiátricos. La inestabilidad política y económica junto al trágico terremoto han dejado a la sociedad  tramautizada y con pocos medios para levantar la cabeza por si mismos lo que los ha hecho completamente dependientes de las ayudas internacionales.
En las colinas de Port au Prince crecen innumerables barrios improvisados. También en ellos el terremoto causó estragos y agudizó necesidades acumuladas de años como  la educación, el agua, la electricidad y el aseo urbano. En el popular sector de Carrefour Feuilles se ve una representación de la actualidad haitiana, graves carencias sanitarias, niños y jóvenes sin trabajo ni escuela y el abandono sistemático de las más necesarias iniciativas comunitarias.
Un año después del terremoto que destruyó más de un 30% de la ciudad todavía se pueden encontrar cuerpos y restos de personas entre los escombros. EL número total de víctimas y desaparecidos continúa hoy sin ser preciso y muchas personas siguen sin saber el paradero de los restos de sus familiares.
Schneider Chery (21) junto a su esposa y el pequeño Schneison apenas nacido un par de semanas antes. Los haitianos suelen convertirse en padres muy jóvenes lo que afecta la estabilidad del núcleo familiar ya que pocas veces pueden costear los gastos mínimos de alimentación, vivienda y educación.
Pocos espacios quedan entre los más de 1000 campamentos de desplazados y solo los más privilegiados y pudientes disfrutan de un poco de verdor y seguridad mientras casi el 60% la población vive en una pobreza crítica cada vez más aguda.
El comercio informal es una de las mayores fuentes de trabajo de la población y prácticamente todas las calles sirven de mercado. Al final de la jornada se recogen los restos de la mercancía y la basura junto a lo que ya no sirve y se quema en grandes hogueras.
La noche cae, la oscuridad se apodera de casi todo. Negra piel sobre negro espacio, solo les ilumina el camino el brillo en su mirada, el marfil en la sonrisa y las propias ganas de salir del agujero negro. La noche cae y trae el descanso, mañana será otro día, mañana será otra batalla...mañana el día será mejor...